Guatemala

© MADREDescripción general del país

En 1996 la población guatemalteca firmaron acuerdos de paz que marcaron oficialmente el final de 36 años de guerra civil, el más largo y sangriento de los conflictos latinoamericanos del siglo. Tras la pantalla de humo de la "lucha contra el comunismo", los grupos militares entrenados y financiados por los Estados Unidos mataron 200 mil personas, la mayoría parte de los Pueblos Indígenas y destrozaron  440 pueblos mayas. Más de un millón de personas fueron desarraigados de sus hogares y más de un cuarto de millón se convirtieron en refugiados en países limítrofes.

A pesar de los acuerdos de paz, los Pueblos Indígenas de Guatemala continúan enfrentando una discriminación sistemática. Una terrorífica "remilitarización" amenaza la verdadera democracia guatemalteca. Mientras tanto, la crisis fundamental del país, la desigual distribución de tierras, continúa siendo el mayor problema, con sólo el dos por ciento de guatemaltecos controlando el 72 por ciento de las tierras cultivables. Esta desigualdad, la cual fue la principal causa de la guerra civil, estuvo fomentada por el apoyo de los Estados Unidos en un esfuerzo de monopolizar la tierra en beneficio de las agro empresas con base en los Estados Unidos.

Hoy en día, los Estados Unidos presionan por políticas económicas aún más neo-liberales, como el Acuerdo de Libre Comercio Para América Central (CAFTA por sus siglas en inglés). Estos acuerdos de comercio hacen casi imposible para las empresas locales y los pequeños campesinos competir con las corporaciones de los Estados Unidos. Al permitir a las corporaciones estadounidenses una participación creciente y no regulada en la economía guatemalteca, tales acuerdos prometen exacerbar la pobreza y el desempleo, la migración de una mayor cantidad de campesinos empobrecidos y Pueblos Indígenas, la destrucción de los recursos naturales y la biodiversidad, y la creación de muchas más maquilas.

Las políticas económicas impulsadas por los Estados Unidos también buscan privatizar los servicios más importantes, como la salud y la educación, restringiendo cada vez más a las mujeres pobres y a las familias el acceso a servicios médicos básicos. En Guatemala, la salud de las mujeres y de los niños ya se encuentra amenazada por los inadecuados servicios médicos: la mortalidad durante el parto entre las Mujeres Indígenas es un 83 por ciento más alta que entre las mujeres no indígenas y, con un solo médico por cada 10 mil guatemaltecos rurales, la mayoría de las mujeres y niñas carecen del control médico anual. Guatemala posee la tasa más elevada de mortalidad infantil en América Central y la desnutrición infantil de los niños guatemaltecos es una de las peores del mundo.

Maquilas

Imposibilitados de alimentar a sus familias, muchos trabajadores rurales guatemaltecos han migrado a la ciudad a trabajar en las maquilas, fabricando ropas de marca para exportar a los Estados Unidos. Sin la protección de los sindicatos, los 80 mil mujeres y hombres trabajadores de las maquilas de Guatemala sufren condiciones laborales deplorables. La mayoría gana jornales de subsistencia y gastan más de un cuarto de su salario en agua potable, ya que viven en barrios de emergencia sin ningún tipo de servicios.

Como su contraparte en Taiwán, las Filipinas, Haití y otros lugares, más de un 80 por ciento de los trabajadores guatemaltecos de las maquilas, son jóvenes mujeres que trabajan más cantidad de horas que los hombres y ganan la mitad de su salario. La mayoría de las trabajadoras de las maquilas son las únicas proveedoras de sus familias. Sin las adecuadas leyes laborales y el cumplimiento de dichas leyes, las trabajadoras sufren violaciones a los derechos humanos, incluyendo agresiones físicas, tratos humillantes y el consumo forzado de anfetaminas para aumentar la producción. Las trabajadoras sufren a menudo daños pulmonares permanentes debido al polvo textil. Otras trabajadoras viven con daños crónicos debido al esfuerzo del trabajo manual repetitivo. En busca de crear más maquilas en Guatemala, los acuerdos de libre comercio avalados por los Estados Unidos, no ofrecen protección a los trabajadores de las maquilas. Privilegiando el beneficio económico por sobre la seguridad, la salud y los derechos humanos de los trabajadores, estos acuerdos le otorgan a las corporaciones estadounidenses el derecho de demandar a los gobiernos que refuercen las leyes laborales que podrían mejorar las condiciones en las maquilas y proteger los derechos humanos de las mujeres trabajadoras.

Aumento de la violencia y las violaciones a los Derechos Humanos

Desde el 2000, Guatemala ha presenciado un gran aumento en la violencia e intimidación dirigida a líderes sindicales, activistas por los derechos humanos y periodistas. Las comunidades indígenas en áreas rurales se han visto particularmente afectadas por la creciente crisis a la vez que aumenta el acoso violento de los terratenientes hacia los campesinos que se organizan por los derechos sobre la las tierras. La violencia ha sido atribuida a grupos ilegales y estructuras de seguridad clandestinas que, hasta este punto, han tenido impunidad por parte del gobierno guatemalteco.

Guatemala también ha vivenciado un alarmante aumento en la violencia contra la mujer, incluyendo violaciones, torturas, y asesinatos extra judiciales. El gobierno ha tratado de desestimar la violencia atribuyéndola al producto de la actividad de bandas y del tráfico de drogas, pero las organizaciones de derechos humanos denuncian que el precipitoso aumento de los ataques contra las jóvenes, en su mayoría pobres, y Mujeres Indígenas en Guatemala puede estar relacionado con un patrón más amplio de abuso dirigido a las comunidades indígenas y a los activistas por la justicia social. En total, más de 2.200 mujeres han sido asesinadas desde 2001, y la tasa de asesinatos continúa en aumento cada año. La mayoría son mujeres jóvenes que han migrado de áreas rurales a barrios de emergencias en la ciudad de Guatemala, en búsqueda de mejores salarios.