Kenia

© Elizabeth Rappaport

Descripción general del país

En Kenia, los Pueblos Indígenas están luchando por sus derechos humanos, incluyendo el control colectivo de sus tierras ancestrales. Muchas de estas tierras han sido destinadas a parques de caza, reservas forestales, turismo, empresas agrícolas y bases militares. En el distrito de Samburu, por ejemplo, el 80 por ciento está "protegida" por el Estado, dejando a la gente de Samburu sólo el 20 por ciento, la cual mantienen utilizando métodos sustentables. El uso de cualquier área "protegida" en el distrito de Samburu durante difíciles condiciones de sequías debe ser negociado con las autoridades estatales. Los arrestos ilegales por parte de los oficiales de los parques naturales y bosques son comunes y aquellos arrestados usualmente no hablan inglés (el idioma de los tribunales) lo suficientemente bien como para poder defenderse.

El control sobre la tierra es también un tema de conflicto entre las comunidades indígenas. Las Mujeres Indígenas de comunidades pastoriles tradicionalmente no tienen derecho a la propiedad, y como resultado, son más vulnerables a la pobreza y a la violencia de género.

En todo Kenia, solo el cinco por ciento de la tierra es poseído por mujeres y el 80 por ciento de las familias encabezadas por mujeres viven en la pobreza. El estatus subordinado de las mujeres se ve reflejado también en las estadísticas de salud. Entre la gente joven, de entre 15 y 19 años de edad, las mujeres están infectadas por VIH en una tasa tres veces mayor que los hombres, sin embargo sólo el 14 por ciento de las mujeres jóvenes informan el uso de condones.

Tanto los hombres como las mujeres de Kenia se encuentran enfrentando una crisis de salud pública debido a la falta de prevención y tratamiento para el VIH/SIDA. Los recortes en los presupuestos para la salud y la privatización promulgada por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional han debilitado la capacidad del gobierno keniata para lidiar con la crisis de salud. El 15 por ciento de los adultos de Kenia de entre 15 y 49 años viven con VIH/SIDA pero los gastos gubernamentales en salud representan sólo la mitad de lo que se gasta para pagar la deuda externa.

Menos de 10 mil de los 2,7 millones de keniatas que viven con VIH/SIDA tienen acceso a los medicamentos que les permiten la subsistencia. Durante los años 1990, la expectativa de vida en Kenia disminuyó de 60 a 46.4 años, principalmente debido a la falta de programas de prevención y tratamiento del VIH/SIDA.

Los Pueblos Indígenas en África

No existe una sola definición válida sobre quién es indígena. De hecho, los Pueblos Indígenas habitualmente protestan contra la imposición de definiciones. Muchos actores externos, incluidos los Estados, tienen una motivación para definir estrechamente a los Pueblos Indígenas con fines de evitar luchas por la tenencia de tierras y la libre determinación. La cuestión de quién es indígena puede ser especialmente controversial en África y Asia, donde la mayor parte de la población puede rastrear sus ancestros por muchas generaciones. En Kenia, como en el resto de África, los Pueblos Indígenas generalmente se distinguen basándose en su posición actual como pueblos que comparten y mantienen sus culturas pastoriles y nómades tradicionales y, como resultado, son culturalmente, socialmente y económicamente marginados de la cultura dominante. Los Pueblos Indígenas, incluyendo a los Maasai, Samburu, Turkana y Somalí, constituyen una parte significativa de la diversa población de Kenia, que alcanza los 31.1 millones de personas.

Desde el 11 de septiembre de 2001, Kenia, como muchos otros países, ha estado bajo presión creciente para subordinar las preocupaciones por los derechos humanos a los objetivos de los Estados Unidos en su "Guerra contra el Terrorismo." Limítrofe con Etiopía, Sudán y Somalia, y relativamente cerca de Medio Oriente, Kenia tiene una importancia estratégica para los Estados Unidos, especialmente como un potencial sitio para ubicar nuevas bases militares.