México

© K'inal Antzetik

Descripción general del país

En 1994 el Acuerdo de Libre Comercio de Norte América (NAFTA por sus siglas en inglés) condenó a México a servir como un mercado para las agro empresas de los Estados Unidos, al crear condiciones en las cuales los campesinos mexicanos no pueden competir con las grandes productoras de maíz estadounidenses. Como principal acreedor y socio comercial de México, los Estados Unidos demandaron el fin de los subsidios a campesinos mexicanos. Mientras tanto, los productores de maíz de los Estados Unidos continuaron recibiendo cerca de 10 mil millones de dólares en subsidios del gobierno, una cifra 10 veces mayor al total del presupuesto mexicano para la agricultura.

Desde que el NAFTA se hizo efectivo, el sector agrícola de México ha perdido 1,3 millones de empleos, mientras que las exportaciones de maíz de los Estados Unidos a México se han triplicado, hundiendo al mercado mexicano y causando que los precios de consumo del maíz bajaran más de un 70 por ciento. Como resultado, más de los 15 millones de mexicanos que dependen del maíz para su subsistencia han pasado de ser pobres pero con alguna posibilidad de subsistir a ver a sus hijos con hambre.

Chiapas

Para las comunidades de Chiapas, el estado más pobre de México, el NAFTA fue solo el último de una larga línea de ataques contra sus derechos y sus recursos. Para calificar al ingreso al NAFTA, el gobierno mexicano aprobó una ley de privatización de tierras en 1992. La tierra que alguna vez había sido propiedad comunal fue puesta a la venta, causando que muchas familias fueran destituidas. Los hombres se vieron forzados a emigrar en búsqueda de trabajo, mientras que las mujeres se quedaron a trabajar en la poca tierra que les quedaba y así generar otra forma de ingreso para mantener a sus familias.

Aunque la mayoria de la población de Chiapas es pobre, el estado en sí es rico en muchos recursos naturales, incluyendo petróleo, agua, gas natural y biodiversidad. Los tratados de libre comercio facilitan la privatización de estos recursos, proveyendo oportunidades de ganancias económicas para los Estados Unidos y las compañías multinacionales, con escaso beneficio para la población de Chiapas.

Los Pueblos Indígenas en Chiapas

Casi un tercio de la población de Chiapas es indígena. Estos pueblos representan una rica diversidad de culturas, idiomas y tradiciones. Históricamente, comparten la experiencia de siglos de racismo y negligencia gubernamental. A los Pueblos Indígenas de Chiapas se les niega el acceso a servicios de salud, educación, y servicios críticos como electricidad, sistema de cloacas y agua potable.

Aproximadamente un 80 por ciento de los Pueblos Indígenas de Chiapas sufre de desnutrición y la tasa de mortalidad por enfermedades infecciosas es tres veces mayor que el promedio nacional. Por lo menos un 60 por ciento de la población no tiene acceso al agua potable segura. Las tasas de alfabetización y escolaridad son significativamente más bajas que el promedio nacional: el 80 por ciento de las Mujeres Indígenas no sabe leer ni escribir.

La resistencia indígena al neo-liberalismo

Los Pueblos Indígenas en Chiapas han resistido la pérdida de sus hogares y de sus tierras, el ataque a sus tradiciones y recursos y el empeoramiento de la pobreza y la inseguridad generado por las políticas económicas neo-liberales. De hecho, el día que el NAFTA entró en vigencia (1º de enero de 1994), el movimiento Zapatista se alzó para demandar una reforma democrática basada en la justicia económica y racial. El levantamiento captó la atención internacional sobre la situación apremiante de los Pueblos Indígenas de Chiapas, y dio un momento de renovación a las redes ya existentes de organizaciones indígenas en las comunidades.

La Resistencia en Chiapas toma diversas formas. Las comunidades indígenas reclaman la tenencia de tierras, participando en demostraciones masivas, y demandando sus derechos humanos a través de sus acciones de presión a nivel nacional e internacional. Los Zapatistas han establecido comunidades autónomas, proveyendo sus propios servicios públicos, incluyendo escuelas y centros de salud. Grupos de la sociedad civil han organizado talleres de educación popular y establecieron cooperativas económicas, ofreciendo una alternativa local al modelo económico dominante. De muchas maneras diversas e interconectadas, la gente de Chiapas está demandando - y creando - un cambio.

Mujeres Indígenas

Las Mujeres Indígenas han jugado un rol central en muchos de los movimientos de resistencia en Chiapas, entretejiendo la lucha de los Pueblos Indígenas con las luchas por los derechos y la dignidad de las mujeres dentro de sus comunidades. Las Mujeres Indígenas activistas han puesto la cuestión de los derechos humanos de las mujeres dentro de las principales discusiones de la sociedad civil. Ellas han demandado el reconocimiento público de la carga extra que las mujeres llevan en las luchas económicas y militares, ya que trabajan para proveer y proteger a sus familias con escasos o nulos recursos. Han demandado también que las alternativas económicas y políticas propuestas para Chiapas tengan en cuenta las necesidades y las propuestas de las mujeres.

Militarización y violencia

El gobierno mexicano, respaldado por los Estados Unidos, ha respondido a la resistencia de los Pueblos Indígenas en Chiapas con una campaña de violencia e intimidación, incluyendo el apoyo a las brutales fuerzas paramilitares. Para las mujeres de Chiapas, la violencia militar y la falta de servicios esenciales constituyen severas amenazas a su salud y bienestar, con particulares implicancias para la salud mental y reproductiva. Las Mujeres Indígenas y sus familias, quienes han sido desplazadas de sus tierras por el ejército, grupos paramilitares y corporaciones multinacionales, se ven forzadas a vivir lejos de sus hogares, en aldeas improvisadas, rodeadas de tropas armadas. En estas comunidades, hay un médico por cada 25 mil personas, un tercio de todas las muertes de adultos son causadas por enfermedades infecciosas curables, y el acceso a métodos anticonceptivos y programas de planificación familiar se ve severamente limitado. Donde operan los paramilitares las mujeres y las niñas han sido violadas y forzadas a la prostitución y la esclavitud sexual.