Perú

Descripción general del país
Arriesgarse a morir para dar vida a los bosques tropicales en Panamá
Más de la mitad de los peruanos—y casi un 80 por ciento de los Pueblos Indígenas y aquellos descendientes africanos—viven en la pobreza. Perú posee la tercer más alta tasa de desnutrición infantil, y una de las más altas tasas de mortalidad maternal en América Latina. El 62 por ciento de los niños viven en la pobreza y el 25 por ciento de los peruanos carece de acceso a los servicios de salud.
Los peruanos todavía están acarreando los efectos de 10 años de gobierno represivo de Alberto Fujimori, cuyas duras leyes "anti-terrorismo" llevaron a desapariciones, violaciones, asesinatos y encarcelamientos arbitrarios de miles de activistas por los derechos humanos y otros ciudadanos.
En 2003, la Comisión por la Reconciliación y la Verdad de Perú denunció más de 69.000 personas asesinadas entre 1980-2000 durante el violento conflicto en el país entre los militares, los paramilitares y las guerrillas izquierdistas. Por lo menos otros 4.000 desaparecieron, y más de 600.000 fueron desplazados de sus hogares. El 65 por ciento de las víctimas eran indígenas y más del 40 por ciento de las muertes tuvieron lugar en el Departamento de Ayacucho, mayoritariamente rural, donde MADRE trabaja. La Comisión recomendó reparaciones colectivas e individuales en salud, educación, asistencia legal, y compensación económica para aquellos afectados por la guerra. Sin embargo, existe poca voluntad política para repartir los recursos necesarios para implementar dichas reparaciones.
Los Pueblos Indígenas en Ayacucho
En el Departamento de Ayacucho, donde la mayoría de la población es indígena, la gente lucha por subsistir como pequeños campesinos en una región donde sólo el tres por ciento de la tierra es cultivable. La falta de servicios básicos de salud y educación pone en grave riesgo la salud de las mujeres. Los indicadores de salud reproductiva y sexual de las mujeres ilustran drásticamente las necesidades no satisfechas en la región: la mortandad maternal se aproxima a las 185 muertes por cada 100.000 nacimientos y cinco mujeres mueren cada día debido a complicaciones relacionadas con el embarazo. En Ayacucho, hay un médico, dos enfermeras y ocho camas de hospital por cada 100.000 personas. Las tasas de pobreza son casi el doble del promedio nacional y más del 60 por ciento de la población sufre de desnutrición crónica. La extrema pobreza y la violencia política en curso llevan a muchos habitantes rurales a emigrar a las ciudades, en donde son separados de los sistemas de apoyo familiar y cultural de sus comunidades.
Afro-Peruanos
Los afro-peruanos constituyen alrededor del diez por ciento de los 27 millones de la población de Perú. Como otra gente de descendencia africana, ellos enfrentan el racismo, la discriminación, y la marginalización que les impide el acceso a trabajos decentes y servicios esenciales como son la atención médica y la educación. Como resultado, los afro-peruanos sufren de altas tasas de pobreza, mortandad maternal, y analfabetismo. Las mujeres afro-peruanas, quienes vivencian tanto la discriminación de género como la racial, inclusive enfrentan mayores barreras para el empleo, la educación o la atención médica.
En las áreas rurales, los campesinos Afro-Peruanos y sus familias han sido forzados a dejar sus tierras debido al aumento de las grandes agro empresas. Mientras que sus familias luchan por la supervivencia, la juventud Afro-Peruana migra hacia áreas urbanas en búsqueda de trabajo y mejores salarios. La mayoría de los Afro-Peruanos (setenta y tres por ciento) ya viven en Lima, la ciudad capital de Perú.
La política exterior de los Estados Unidos y el poder corporativo
Las corporaciones con base en los Estados Unidos y otras multinacionales han invertido casi dos mil millones de dólares en el proyecto de Gas Camisea para la extracción de gas desde el Amazonas y la construcción de un gasoducto que cruce el país por tierras indígenas. El proyecto amenaza la salud y la seguridad alimentaria de los Pueblos Indígenas y ya ha causado una seria destrucción ambiental en la selva tropical de Perú. Dos corporaciones estadounidenses con lazos cercanos a la Administración Bush, Hunt Oil (un principal contribuidor de Bush) y Kellogg, Brown, y Root, una subsidiaria de Halliburton (cuyo anterior CEO, Dick Cheney, todavía recibe un millón de dólares al año como beneficios jubilatorios) obtienen beneficios económicos de este proyecto.

