Justicia Económica | Ecológica

Este año, la Organización Meteorológica de las Naciones Unidas nos advirtió sobre los nuevos record meteorológicos en cada continente. Alrededor del mundo, las guerras están devastando los recursos naturales. Mientras que un puñado de personas continua haciendo más rica, casi 900 millones, la mayoría mujeres y niñas, sufren de hambre y desnutrición – y ese número sigue en aumento. Mientras tanto, cerca de 140.000 especies se extinguen cada año – más que en cualquier otro momento de la historia de la humanidad.

Claramente, el mundo ha alcanzado un punto límite en su capacidad de absorber los impactos dañinos del uso no sustentable de los recursos, la codicia económica y el militarismo. Esta crisis del planeta en su conjunto es la cuestión decisiva de nuestro tiempo: nunca antes hemos enfrentado una red de problemas que amenazaran la supervivencia de la humanidad y la vida misma del planeta.

Pero también nos encontramos en vistas a otro punto límite, tan esperanzador como seria es la amenaza.

Más y más personas se están dando cuenta que no pueden continuar sus vidas fuera de las leyes de la naturaleza y de que tenemos la capacidad de reinventar nuestras economías y hábitats basándonos en la sustentabilidad y de maneras que se preserven los derechos humanos. Alrededor del mundo, una fuerte conciencia pública se está expandiendo sobre las interrelaciones entre los problemas que amenazan nuestras comunidades y los ecosistemas de los cuales dependemos. En mayor medida, la población focaliza en soluciones concretas y realizables que son tanto locales como sistémicas.

El trabajo de MADRE con mujeres y familias alrededor del mundo late en el corazón de este movimiento para reestablecer el curso del mundo. En las comunidades que trabajamos- en Sudan, Irak, Nicaragua, Palestina, Haití, Guatemala, Kenya, Perú, Colombia y Panamá – las mujeres experimentan esta crisis global diariamente. Ellas enfrentan guerras, destrucción ambiental, pobreza, y violencia de género. Sin embargo,  rechazan el escenario de fin de mundo catastrófico porque saben que el cambio no es solo posible – ya está sucediendo.

Son las mujeres mismas quienes están creando este cambio en asociación con MADRE.

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