Nicaragua: Cosechando Esperanza
El Problema
Incluso antes de la crisis alimentaria global de 2008, tres cuartas partes de la población de la costa del Atlántico norte de Nicaragua sufrieron de desnutrición. La gente enfrentó la extrema pobreza, hambrunas, una tasa de desempleo del 90 por ciento, y la falta de electricidad, agua potable y otros servicios básicos. La pobreza y la desintegración social son acrecentadas por la degradación ambiental. La costa es hoy más vulnerable que nunca a los desastres climáticos, con tormentas tropicales intensificadas por los aumentos de la temperatura del mar. En 2007, el Huracán Félix destruyó los hogares y cosechas de cientos de familias a lo largo del río Coco. Mientras tanto, la explotación de los recursos naturales de la región por empresas madereras, mineras y pesqueras amenazan las economías y culturas locales y destruyen la biodiversidad de la que dependen los Pueblos Indígenas.
La Solución
MADRE capacita a las Mujeres Indígenas Miskito en agricultura orgánica y el manejo sustentable del ganado y provee a las familias de semillas y animales de granja. Cosechando Esperanza organiza un banco de semillas, por el cual las mujeres cultivan, ahorran y comparten semillas orgánicas de una estación a la otra. El programa enfatiza las metodologías de uso sustentable de la tierra, salvaguarda el conocimiento tradicional indígena sobre el manejo de recursos naturales y refuerza la auto-suficiencia económica de las mujeres y su participación en la vida pública.
A través de la organización hermana de larga data de MADRE, Wangki Tangni, Cosechando Esperanza organiza los mercados campesinos locales en donde las mujeres venden sus excedentes. Los mercados se han convertido en un punto central para la cohesión comunitaria, con Wangki Tangni auspiciando concursos de innovación culinaria, juegos, entretenimientos musicales. Estos mercados también brindan la oportunidad para que Wangki Tangni distribuya materiales de educación popular sobre los derechos de las mujeres, derechos indígenas colectivos y salud de la mujer.
Los Resultados
- La comunidad se está alimentado de más granos y alimentos animales locales, producidos orgánicamente, que son parte de la dieta tradicional, y dependen menos de los alimentos importados, procesados y costosos.
- Las mujeres están obteniendo los tan necesitados ingresos para sus familias, los que les permiten comprar materiales necesarios como zapatos y libros de texto para sus hijos. En este proceso, las mujeres están incrementando su autonomía económica y su sentido de agencia.
- En 2007, luego de que el Huracán Félix destrozó el 90 por ciento de la cosecha comunitaria de granos, las mujeres pudieron recurrir al banco de semillas colectivo para un nuevo suministro de semillas. Alentadas por esta fuente de recursos, se sintieron capaces de enfrentar el desafío de replantar sus cultivos y reconstruir sus hogares y su comunidad.
- Más de 2.000 Mujeres Indígenas y sus familias se han beneficiado con Cosechando Esperanza, ya que las mujeres que aprenden agricultura sustentable y técnicas de manejo del ganado expanden el círculo de participantes al conducir entrenamientos en otras comunidades.

