Perú: Sabiduría de las Ancianas

El Problema
Desde 1980 a 2000, Ayacucho, Perú fue el epicentro de un largo y sangriento conflicto entre las fuerzas del gobierno, escuadrones de la muerte derechistas y las guerrillas de Sendero Luminoso. Decenas de miles de personas, en su mayoría Indígenas, fueron muertas o “desaparecidas”, y un millón fueron desarraigados de sus tierras. Hoy, miles de Mujeres Indígenas Quechua ancianas se encuentran solas, empobrecidas, y lejos de sus comunidades ancestrales. Ellas enfrentan hambrunas, falta de vivienda y los helados inviernos de Ayacucho.
La Solución
MADRE provee de alimentos, viviendas familiares, medicina, y ropa abrigada para las mujeres ancianas Quechua en Perú y ayuda a las mujeres que fueron desplazadas por la guerra a reintegrarse en la vida en comunidad. Manteniendo la tradición Indígena de la convivencia de la familia extensa, la organización local asociada de MADRE, CHIRAPAQ, une a las mujeres con familias que les abren sus hogares. MADRE ayuda a las familias a cubrir los costos del cuidado de los mayores. A través de talleres intergeneracionales dirigidos por los mayores, las mujeres comparten sus conocimientos tradicionales en la cultura y la historia Quechua con los jóvenes de la comunidad.
Los Resultados
- Las mujeres ancianas Quechua se están curando de los traumas de la guerra y del desplazamiento y están reconstruyendo vidas dignas, saludables y llenas de significado con sus nuevas familias.
- Las mujeres han pasado de sentirse solas e invisibles a recuperar su autoestima y su merecido rol como mayores de la comunidad.
- La juventud Quechua, quienes sufren una penetrante alienación cultural, aprenden sobre su historia y su cultura de estas mujeres. Los talleres ayudan a los jóvenes a entender sus derechos y conectarse con las mujeres. Este creciente sentido de identidad lleva a una mayor participación social y cultural, traduciéndose en tasas más bajas de embarazos no deseados y abuso de drogas.
- La vitalidad y transmisión de la cultura Quechua es enriquecida a través del diálogo intergeneracional y el aprendizaje. Las comunidades son reforzadas al reconstruir la continuidad cultural e histórica interrumpida por la guerra y los desplazamientos.
Antes de encontrar a CHIRAPAQ, tenía frío, hambre y estaba sola. Perdí a mi marido y a mi hijo en la guerra y no tenía a nadie. Desde que vine a San Francisco de Pujas, CHIRAPAQ me ha encontrado un lugar temporario para vivir hasta que tuviera una nueva familia permanente, y he estado pasando tiempo con los jóvenes, quienes me han hecho sonreír de nuevo. - Lidia, una anciana Quechua

