Sudán: Unión de Mujeres Campesinas

© Zenab for Women in DevelopmentEl Problema

Las mujeres de las áreas rurales de Sudán enfrentan una triple crisis de pobreza, degradación ambiental y conflicto armado. Muchas están luchando por proveer  suficiente alimento a sus familias para prevenir que mueran de hambre. Las madres a menudo pasan hambre para asegurarse que sus hijos puedan comer. A pesar de este sacrificio, UNICEF estima que más del 40% de los niños menores de cinco años en Sudán sufren de desnutrición, y las organizaciones humanitarias informan que las provisiones de ayuda alimentaria están disminuyendo debido al record internacional de los precios de los granos.
Los efectos del cambio climático global están causando estragos en Sudán, donde las intermitentes sequías e inundaciones están destrozando los cultivos y el ganado, y convirtiendo al conocimiento tradicional de los campesinos en obsoleto. Muchos de estos campesinos son mujeres, quienes cultivan y cosechan la mayor parte de los alimentos en Sudán. Sin embargo, los programas tradicionales del gobierno de ayuda a los cultivos excluyen a las mujeres, negándoles los derechos a la tierra, a créditos e insumos para la agricultura, como semillas o fertilizantes.
La guerra en curso en Darfur ha causado la huida de millones de personas y su establecimiento en otros lugares, creando la necesidad de cultivar más alimentos en suelos que han sido agotados por el cambio climático y extendiendo al límite los escasos recursos de las comunidades campesinas pobres.


La Solución

MADRE apoya a las mujeres campesinas para que puedan cultivar los alimentos que sus familias necesitan para sobrevivir. A diferencia de la ayuda alimentaria de emergencia, la Unión de Mujeres Campesinas les brinda a las mujeres las herramientas, los recursos y la asistencia técnica que necesitan para sustentar a sus familias por un largo período. El programa, conducido por la organización sudanesa hermana de MADRE, Zenab Mujeres en Desarrollo, les provee a las mujeres campesinas de semillas y provisiones, incluyendo burros y arados. La gran esperanza de las mujeres es obtener un tractor, el cual les permitirá realizar el trabajo de remover la tierra, que hoy lleva tres meses, en solo medio día.


Los Resultados

  • El hambre es aliviada y la nutrición y la salud mejorada debido a que las mujeres obtienen los recursos que necesitan para cultivar y producir sus alimentos.
  • Al trabajar juntas para realizar sus cultivos, las participantes construyen una red de mujeres campesinas que pueden compartir recursos y trabajar para mejorar su estatus económico a través del tiempo, mejorando las condiciones para ellas mismas y para sus familias no solo en el presente, sino también en el futuro.
  • El estatus económico mejorado de las mujeres y sus habilidades organizativas desarrollan su poder en la toma de decisiones dentro de sus comunidades y su capacidad de reclamar sus derechos humanos por ellas mismas y por sus hijos.
  • La soberanía alimentaria de la comunidad está fortalecida debido a que el proyecto provee a las mujeres con semillas orgánicas para cultivar alimentos nutritivos tradicionales, incluyendo cereales y vegetales.