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Las Mujeres Iraqíues dicen No a la ocupación estadounidense, No a la violencia islámica: ¿las apoyarán los progresistas estadounidenses?

Posted on: Wednesday, March 19, 2008

Keywords: Irak, Medio Oriente, Lucha Contra la Violencia Contra las Mujeres

Las Mujeres Iraquíes dicen No a la ocupación estadounidense, No a la violencia islámica: ¿las apoyarán los progresistas estadounidenses?

Algunos links refieren a páginas en ingles.

Desde que Estados Unidos bombardeó Afganistán en el 2001 la administración Bush ha resucitado la trillada noción colonial a partir de la cual la intervención militar es entendida como una forma de salvar a las mujeres musulmanas de sus sociedades opresivas. Como afirmó Laura Bush, “La lucha contra el terrorismo es también una lucha por los derechos y la dignidad de las mujeres.” Pocas mujeres en el Medio Oriente le creen: lo dicho está en realidad dirigido a la población de los Estados Unidos.

En Irak, las mujeres saben que a pesar de los dichos de George Bush sobre los derechos de las mujeres y la democracia, los Estados Unidos no quieren una democracia genuina en Irak. Después de todo, si esto fuese la mayoría de los iraquíes ¿cuantos habrían apoyado la ley nacional de venta del petróleo a los Estados Unidos, la cual pone el recurso más valioso de Irak a disposición de las corporaciones estadounidenses? ¿Cuántos iraquíes habrían optado por las enormes y permanentes bases militares de los Estados Unidos en su país—cuyo solo propósito es garantizar la intervención militar norteamericana en la región? En todo el Medio Oriente—y de hecho, en todo el mundo—los Estados Unidos han preferido apoyar líderes autoritarios, quienes sistemáticamente violan los derechos de las mujeres. Esto se debe a que los derechos de las mujeres son una parte integral de los derechos democráticos, y los derechos democráticos son considerados amenazas al control de los Estados Unidos en la región.

El hecho de que los Estados Unidos hayan utilizado los derechos de las mujeres como un punto común para sus guerras en el Medio Oriente es a veces utilizado para sostener la demanda de que los derechos de las mujeres son “extranjeros” en la región y una herramienta de la “dominación de Occidente”. Escuchamos esa reivindicación de los conservadores de los países Musulmanes, quienes se oponen a los derechos de las mujeres. También lo escuchamos de algunos progresistas estadounidenses, quienes creen que la condena a la intervención en Irak requiere defender a todo grupo de oposición a los Estados Unidos, a pesar de los propios récords en metería de derechos humanos. Pero los derechos humanos no forman parte de una u otra de estas proposiciones. La ocupación estadounidense es ilegal e injusta – y también lo es la violencia contra las mujeres iraquíes.

Entonces ¿como abordamos la violencia islámica contra las mujeres sin apoyar la idea racista de que la violencia de género en Irak deriva de alguna forma del Islam? Empecemos por reconocer que en los Estados Unidos las discusiones sobre la violencia de género en Medio Oriente se dan en un clima de hostilidad hacia los países islámicos y musulmanes. Todos nosotros hemos escuchado obviedades acerca de la situación apremiante de las mujeres musulmanas que son poco menos que diatribas racistas utilizadas para justificar la intervención de los Estados Unidos en estos países. Es por esto que las estrategias contra de la violencia de género en Medio Oriente deben necesariamente combatir la violencia de la política exterior de los Estados Unidos, confrontar la “islamofobia” en los Estados Unidos y reconocer las formas en que el sexismo y el racismo han sido incorporados a la “guerra contra el terrorismo” estadounidense.

Comprender la relación entre la oposición a la violencia contra las mujeres iraquíes y la oposición a la violencia de los Estados Unidos puede ayudar a atender la preocupación de algunas personas sobre la defensa de los derechos de las mujeres en Medio Oriente como forma de imposición de “valores occidentales” en los países musulmanes. Aquí, el temor a condenar al “imperialismo cultural” silencia a la población con respecto a la violencia contra las mujeres. Pero el silencio no es una respuesta defendible para terminar con los abusos a los derechos humanos. Tampoco silencio es justificable para evitar acusar al imperialismo cultural, ya que no hay nada intrínsecamente “occidental” en los derechos de las mujeres.

Las mujeres en Medio Oriente tienen una larga historia de lucha política, organización popular, jurisprudencia y educación, cuyo propósito ha sido proteger los derechos dentro de sus sociedades. Como dijo la autora y activista Haifa Zangana “La principal idea errónea es percibir a las mujeres iraquíes como víctimas silenciosas y débiles en una sociedad controlada por hombres, con una necesidad urgente de “liberación”. Esta imagen encaja convenientemente con aquella otra imagen del pueblo de Irak como víctimas pasivas que darían la bienvenida a la ocupación de su país. La realidad es diferente.”

El supuesto acerca de que los derechos de las mujeres son una preocupación de “Occidente” no es solo incorrecto, sino también pretencioso. Después de todo, los origines intelectuales de la civilización—la escritura, las matemáticas y la ciencia—son “Orientales”. ¿Son estos elementos por lo tanto “extranjeros” e inapropiados en “Occidente”? Los derechos humanos, el feminismo, la literatura y la ciencia son todos aspectos de nuestra herencia humana común. Debemos sospechar siempre que alguien determine que corresponde—o no corresponde—a determinada población, especialmente cuando esta designación es usada para negarle a una población sus derechos. La comunidad imaginaria de “Occidente” no tiene el monopolio de la democracia, de los derechos de las mujeres o de cualquier otro “valor” que los Estados Unidos dicen que “traerán” a Irak.

A los intelectuales de derecha le gusta hablar acerca del “choque de civilizaciones” dividiendo a los Estados Unidos del Medio Oriente. Pero el choque real no es entre las democracias “Occidentales” y las teocracias “Orientales”, sino entre aquellos que sostienen el ejercicio pleno de los derechos humanos—incluyendo el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia—y aquellos que buscan el poder económico y político para una minoría privilegiada a expensas de la mayoría del mundo. En este choque nadie está predestinado a posicionarse de un lado o del otro en virtud de su cultura, religión o nacionalidad. Nosotros elegimos nuestra posición y nuestras acciones en base a nuestros principios. Aquellos que elegimos posicionarnos por la defensa de los derechos humanos en Irak debemos buscar y escuchar a los progresistas iraquíes, incluyendo a las miles de mujeres iraquíes, quienes están luchando por los derechos de las mujeres dentro de su país y por el derecho de su país a la liberación de la dominación de los Estados Unidos.

Por Yifat Susskind, Directora de Comunicación de MADRE


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